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sábado, 3 de marzo de 2012

ESPAÑA EXPLORA


Tengo para mí que el Real Jardín Botánico  inaugurado por el rey Carlos III en 1781 es uno de los sitios de mayor encanto de Madrid por cuyas tres terrazas escalonadas apetece pasear tranquilamente, aislados del bullicio y del tráfico urbano, contemplando curiosos las distintas especies de arbustos y árboles a cual mas interesantes. Es un placer además gratuito para nosotros los jubilados, a diferencia del vecino Museo del Prado a cuya Dirección no debe gustar nada la  presencia de los mayores en la pinacoteca “para disfrutar cada día de una obra nueva, descubrir un detalle o una nueva historia” pues desde el pasado mes de septiembre de 2011 la entrada a la colección permanente del Museo, antes gratuita, es ahora de pago (6€). ¡Ole la cultura democrática!.

Pues bien, en este Jardín Botánico tan querido, me adentro esta mañana, húmeda más que fría, de invierno para visitar en el pabellón Villanueva una exposición de largo título “España Explora. Malaspina 2010. Cambio global y diversidad en el Océano" (del 2 de febrero al 1 de abril de 2012), impulsada por Acción Cultural Española  (AC/E). Pocos visitantes se ven en el Jardín a esta hora (son las 11h.), mientras los  jardineros y cuidadores se afanan laboriosos en el cumplimiento de sus tareas.

La exposición que  voy a recorrer está dividida en tres partes. Aconsejo empezar por la primera, para mí la mas interesante dedicada a contar algunas cosas de los “500 años de exploración marítima española”. Se destacan en este recorrido curiosidades, hitos científicos  descubrimientos punteros y aportaciones a la geografía y a la navegación obtenidas  en los viajes oceánicos durante más de dos siglos, desde Colón a la  célebre expedición Malaspina comandada por Alejandro Malaspina  y José Bustamante y Guerra  a las posesiones españolas de América y Asia, entre 1789 y 1794, primera expedición global con fines puramente científicos.



En la primera sala, dedicada a los viajes de exploración y colonización de los siglos XVI y XVII, la llamada “carrera de las Indias”, vemos, ente otras cosas, modelos de carabelas y otras embarcaciones, evocación del viaje de Magallanes y Elcano (1519-1527) y libros antiguos de Petrus Apianus, matemático del emperador Carlos V, Ptolomeo, Lorenzo Ferrer Maldonado ¿un embaucador? y  Antonio de Gaztañeta, almirante de la armada, constructor naval y tratadista, procedentes todos estos libros del fondo antiguo de la Biblioteca del Real Observatorio de la Armada.



En la segunda sala, dedicada a la navegación e instrumentos científicos en los viajes de la Ilustración, hay retratos de marinos ilustres, algunos procedentes del Museo Naval, como los de José de Bustamante y Guerra  y Alejandro Malaspina, instrumentos para medir la latitud (octantes, sextantes y cuadrantes) y la longitud, profusión de cartas esféricas, piezas mayores como compases náuticos, elipsógrafos, teodolitos, anteojos, telescopios, unos enormes  globos terráqueos que ocupan el centro de la sala y mas libros, de Jorge Juan, Pierre Borger, Vicente Tufiño y  Mazarredo.


En la tercera sala (estoy recordando de memoria y puedo equivocarme en la concreta ubicación) se pueden ver objetos antropológicos de Alaska y costa noroeste de América, máscaras, arpones y, lo que es mas interesante, muestras de los herbarios del Real Jardín Botánico recogidas por el botánico  Luis Née y láminas de los naturalistas de la expedición Malaspina,  Antonio Pineda Ramírez, y Tadeo Haenke.  También hay  piezas de colecciones de invertebrados procedentes del Museo de Ciencias Naturales y láminas de vertebrados.

El cuarto espacio, dedicado a los artistas de la expedición Malaspina es el mejor, pues además de vistas antropológicas de los pueblos encontrados en el viaje (patagones, huichiles etc.) se exhiben vistas de ciudades y paisajes, obra de cuidadosos artistas como  José del Pozo, José Guio, Juan Ravenet, Bauzá, José Cardero y sobre todos Fernando Brambilla “quien conquistó el corazón de Malaspina  por su perfección en la pintura del paisaje” y que posteriormente sería pintor de Cámara y académico, bien conocido por sus vistas de los Reales Sitios.

Debiera ser mejor conocida de los españoles esta historica expedición Malaspina, comparable con las que realizaron otros viajeros ingleses o franceses como Cook o Lapérouse, cuyos resultados contenidos en el Informe “Viaje político-científico alrededor del mundo” (1794) no fueron divulgados hasta bien entrado el siglo XIX. Por cierto que España no pagó nada bien a Malaspina pues sus observaciones sensatas acerca del autogobierno de las colonias americanas no fueron entendidas por Godoy, aquel déspota que pretendía ser ilustrado, quien condenó a Malaspina a diez años de prisión en el castillo de San Antón de La Coruña, acusado de revolucionario y conspirador. 


El último objeto de la exposición, que no casa mucho, sabido lo anterior, es una composición pictórica de José Aparicio (1770-1838) “Godoy  presentando la paz a Carlos IV” procedente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La siguiente parte temática de la exposición está dedicada a los orígenes de la Oceanografía, desde la fundación de las primeras instituciones científicas hasta la expedición Malaspina 2010. Se inicia con un retrato de Odón de Buen y del Cos (1863-1945), pionero de la biología marina en España y creador del Instituto Español de Oceanografía en 1914. Antes, en 1886 ya se había creado en Santander el primer centro de biología marina (cuarto en el mundo) la Estación Marítima de Zoología y  Botánica experimental, cuyo primer director fue Augusto González de Linares (1845-1904). El primer autor de libros sobre oceanografía y biología marina fue Adolfo de Navarrete y del Alcázar (1861-1925) quien además fue fundador del Banco de Crédito Industrial, según leo en su retrato al  óleo procedente del Museo BBVA de Bilbao. En estos espacios sobre los orígenes de la oceanografía vemos maquetas de barcos, termómetros, anemómetros, refractómetros e instrumentos para recoger muestras.

De las primeras instituciones marinas dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la primera el Instituto de Investigaciones Pesqueras en 1951, pasamos a contemplar una gran instalación científica moderna, la Base Antártica Juan Carlos I, creada en 1988. Sobre las campañas actuales y recientes (Malaspina 2010) se ofrece una amplia información con base en videos, ilustraciones grabaciones y paneles informativos que nos permite conocer detalles  sobre la flota oceanográfica española cuyos barcos insignia son el BIO Hespérides y el BIO Sarmiento de Gamboa. Se exponen los retos científicos, las investigaciones realizadas y su resultados y como es la vida a bordo en estos buques de investigación.


Culmina la exposición con un tercer espacio sobre el cambio global y la biodiversidad de los océanos, con imágenes e instalaciones que nos permiten conocer el impacto que tiene la acción humana sobre un medio marino que hay que proteger adecuadamente para mantener la biodiversidad para futuras generaciones.

Una exposición breve, pero muy didáctica,  que resulta aconsejable visitar acompañado de  hijos o nietos que son quienes tendrán que enfrentarse con los desafíos que plantea a las próximas generaciones el famoso cambio global.

© Manuel Martínez Bargueño
Marzo 2012

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