Tengo para mí que el Real Jardín
Botánico inaugurado por el rey Carlos
III en 1781 es uno de los sitios de mayor encanto de Madrid por cuyas tres
terrazas escalonadas apetece pasear tranquilamente, aislados del bullicio y del
tráfico urbano, contemplando curiosos las distintas especies de arbustos y
árboles a cual mas interesantes. Es un placer además gratuito para nosotros los
jubilados, a diferencia del vecino Museo del Prado a cuya Dirección no debe gustar nada
la presencia de los mayores en la pinacoteca “para disfrutar cada día de una obra nueva,
descubrir un detalle o una nueva historia” pues desde el pasado mes de
septiembre de 2011 la entrada a la colección permanente del Museo, antes
gratuita, es ahora de pago (6€). ¡Ole la cultura democrática!.
Pues bien, en este Jardín
Botánico tan querido, me adentro esta mañana, húmeda más que fría, de invierno para
visitar en el pabellón Villanueva una exposición de largo título “España
Explora. Malaspina 2010. Cambio global y diversidad en el Océano" (del 2 de
febrero al 1 de abril de 2012), impulsada por Acción Cultural Española (AC/E). Pocos visitantes se ven en el Jardín
a esta hora (son las 11h.), mientras los jardineros y cuidadores se
afanan laboriosos en el cumplimiento de sus tareas.
La exposición que voy a recorrer está dividida en tres partes.
Aconsejo empezar por la primera, para mí la mas interesante dedicada a contar
algunas cosas de los “500 años de
exploración marítima española”. Se destacan en este recorrido curiosidades,
hitos científicos descubrimientos
punteros y aportaciones a la geografía y a la navegación obtenidas en los viajes oceánicos durante más de dos
siglos, desde Colón a la célebre expedición
Malaspina comandada por Alejandro Malaspina
y José Bustamante y Guerra a las
posesiones españolas de América y Asia, entre 1789 y 1794, primera expedición
global con fines puramente científicos.
En la primera sala, dedicada a
los viajes de exploración y colonización de los siglos XVI y XVII, la llamada
“carrera de las Indias”, vemos, ente otras cosas, modelos de carabelas y otras
embarcaciones, evocación del viaje de Magallanes y Elcano (1519-1527) y libros
antiguos de Petrus Apianus, matemático del emperador Carlos V, Ptolomeo,
Lorenzo Ferrer Maldonado ¿un embaucador? y
Antonio de Gaztañeta, almirante de la armada, constructor naval y
tratadista, procedentes todos estos libros del fondo antiguo de la Biblioteca
del Real Observatorio de la Armada.
En la segunda sala, dedicada a la
navegación e instrumentos científicos en los viajes de la Ilustración, hay
retratos de marinos ilustres, algunos procedentes del Museo Naval, como los de
José de Bustamante y Guerra y Alejandro
Malaspina, instrumentos para medir la latitud (octantes, sextantes y
cuadrantes) y la longitud, profusión de cartas esféricas, piezas mayores como
compases náuticos, elipsógrafos, teodolitos, anteojos, telescopios, unos enormes
globos terráqueos que ocupan el centro
de la sala y mas libros, de Jorge Juan, Pierre Borger, Vicente Tufiño y Mazarredo.
En la tercera sala (estoy recordando
de memoria y puedo equivocarme en la concreta ubicación) se pueden ver objetos
antropológicos de Alaska y costa noroeste de América, máscaras, arpones y, lo
que es mas interesante, muestras de los herbarios del Real Jardín Botánico
recogidas por el botánico Luis Née y
láminas de los naturalistas de la expedición Malaspina, Antonio Pineda Ramírez, y Tadeo Haenke. También hay
piezas de colecciones de invertebrados procedentes del Museo de Ciencias
Naturales y láminas de vertebrados.
El cuarto espacio, dedicado a los
artistas de la expedición Malaspina es el mejor, pues además de vistas
antropológicas de los pueblos encontrados en el viaje (patagones, huichiles
etc.) se exhiben vistas de ciudades y paisajes, obra de cuidadosos artistas
como José del Pozo, José Guio, Juan
Ravenet, Bauzá, José Cardero y sobre todos Fernando Brambilla “quien conquistó el corazón de Malaspina por su perfección en la pintura del paisaje”
y que posteriormente sería pintor de Cámara y académico, bien conocido por sus
vistas de los Reales Sitios.
Debiera ser mejor conocida de los
españoles esta historica expedición Malaspina, comparable con las que realizaron otros
viajeros ingleses o franceses como Cook o Lapérouse, cuyos resultados contenidos
en el Informe “Viaje político-científico
alrededor del mundo” (1794) no fueron divulgados hasta bien entrado el
siglo XIX. Por cierto que España no pagó nada bien a Malaspina pues sus
observaciones sensatas acerca del autogobierno de las colonias americanas no
fueron entendidas por Godoy, aquel déspota que pretendía ser ilustrado, quien
condenó a Malaspina a diez años de prisión en el castillo de San Antón de La
Coruña, acusado de revolucionario y conspirador.
El último objeto de la exposición, que no casa mucho, sabido lo anterior, es una composición pictórica de José
Aparicio (1770-1838) “Godoy presentando la paz a Carlos IV”
procedente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
La siguiente parte temática de la
exposición está dedicada a los orígenes de la Oceanografía, desde la fundación
de las primeras instituciones científicas hasta la expedición Malaspina 2010.
Se inicia con un retrato de Odón de Buen y del Cos (1863-1945), pionero de la
biología marina en España y creador del Instituto Español de Oceanografía en
1914. Antes, en 1886 ya se había creado en Santander el primer centro de
biología marina (cuarto en el mundo) la Estación Marítima de Zoología y Botánica experimental, cuyo primer director
fue Augusto González de Linares (1845-1904). El primer autor de libros sobre
oceanografía y biología marina fue Adolfo de Navarrete y del Alcázar
(1861-1925) quien además fue fundador del Banco de Crédito Industrial, según
leo en su retrato al óleo procedente del
Museo BBVA de Bilbao. En estos espacios sobre los orígenes de la oceanografía
vemos maquetas de barcos, termómetros, anemómetros, refractómetros e instrumentos
para recoger muestras.
De las primeras instituciones
marinas dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), la primera el Instituto de Investigaciones Pesqueras en 1951, pasamos a
contemplar una gran instalación científica moderna, la Base Antártica Juan
Carlos I, creada en 1988. Sobre las campañas actuales y recientes (Malaspina
2010) se ofrece una amplia información con base en videos, ilustraciones
grabaciones y paneles informativos que nos permite conocer detalles sobre la flota oceanográfica española cuyos
barcos insignia son el BIO Hespérides y el BIO Sarmiento de Gamboa. Se exponen los
retos científicos, las investigaciones realizadas y su resultados y como es la
vida a bordo en estos buques de investigación.
Culmina la exposición con un
tercer espacio sobre el cambio global y la biodiversidad de los océanos, con
imágenes e instalaciones que nos permiten conocer el impacto que tiene la
acción humana sobre un medio marino que hay que proteger adecuadamente para
mantener la biodiversidad para futuras generaciones.
Una exposición breve, pero muy
didáctica, que resulta aconsejable
visitar acompañado de hijos o nietos que son quienes tendrán que
enfrentarse con los desafíos que plantea a las próximas generaciones el famoso cambio global.
© Manuel Martínez Bargueño
Marzo 2012
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