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viernes, 3 de febrero de 2012

Insólito callejero de Madrid. Calle particular de San Gabriel

Los ángeles son, según la ortodoxia católica, espíritus puros, es decir que están “libres de toda contaminación material”. Son seres perfectos en poder y entendimiento, creados por Dios para proteger a los hombres  y velar por su salvación. Los ángeles, representados muchas veces con uniforme de soldado, no tienen nombre específico, salvo los arcángeles, que en la jerarquía divina están por encima de los ángeles, desempeñan misiones “de altura” y son susceptibles de ser reconocidos individualmente,  a semejanza de los santos.

Uno de los siete arcángeles es San Gabriel utilizado en numerosas ocasiones por Dios como mensajero (La Anunciación), al que se representa con una vara de perfumada azucena. Es un arcángel bienquisto, pues por lo general es portador de  buenas nuevas por lo que su llegada, en contadas ocasiones, no despierta ningún rechazo entre los mortales.

Lo que yo no sabia de este simpático arcángel hasta que no lo he visto con mis propios ojos en el curso de uno de mis habituales paseos por la Villa es que San Gabriel tiene en Madrid nada menos que una calle de su propiedad, una calle corta, que conserva su adoquinado,  situada eso si, entre otras dos principales, el Paseo de San Francisco de Sales y la calle Cea Bermúdez (Pedro de Répide sospecha que los munícipes de la época cometieron un error garrafal al dedicar esta calle al ministro oscurantista de Fernando VII cuando a quien se quería honrar era al culto historiador del arte, Ceán Bermúdez), calle que, leemos literalmente,  es  particular (esto es, de propiedad privada) de San Gabriel aunque sea de entrada y salida libre, sin que los transeúntes y automovilistas que la frecuentan tengan siquiera que musitar una plegaria como arcangélico peaje.    


Comprenderán ustedes que este inofensivo comentario viene suscitado por un erróneo manejo de la gramática por parte de los responsables de la rotulación viaria pues, como decíamos de chicos no es lo mismo ver la calle de Claudio Coello que ver el “coello” de Claudio en la calle. Así, diríamos también que no es lo mismo la “calle particular de San Gabriel” que la “calle de San Gabriel (particular)”, uso que, por cierto, bien pudiera actualizarse.   
©Manuel Martínez Bargueño
Febrero 2012

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