Los ángeles son, según la
ortodoxia católica, espíritus puros, es decir que están “libres de toda
contaminación material”. Son seres perfectos en poder y entendimiento, creados
por Dios para proteger a los hombres y
velar por su salvación. Los ángeles, representados muchas veces con uniforme de
soldado, no tienen nombre específico, salvo los arcángeles, que en la jerarquía
divina están por encima de los ángeles, desempeñan misiones “de altura” y son
susceptibles de ser reconocidos individualmente, a semejanza de los santos.
Uno de los siete arcángeles es San
Gabriel utilizado en numerosas ocasiones por Dios como mensajero (La Anunciación),
al que se representa con una vara de perfumada azucena. Es un arcángel bienquisto,
pues por lo general es portador de
buenas nuevas por lo que su llegada, en contadas ocasiones, no despierta
ningún rechazo entre los mortales.
Lo que yo no sabia de este
simpático arcángel hasta que no lo he visto con mis propios ojos en el curso de
uno de mis habituales paseos por la Villa es que San Gabriel tiene en Madrid
nada menos que una calle de su propiedad, una calle corta, que conserva su adoquinado, situada eso si, entre otras dos principales, el Paseo de
San Francisco de Sales y la calle Cea Bermúdez (Pedro de Répide sospecha que los
munícipes de la época cometieron un error garrafal al dedicar esta calle al
ministro oscurantista de Fernando VII cuando a quien se quería honrar era al
culto historiador del arte, Ceán Bermúdez), calle que, leemos literalmente, es particular (esto es, de propiedad
privada) de San Gabriel aunque sea de entrada y salida libre, sin que los transeúntes
y automovilistas que la frecuentan tengan siquiera que musitar una plegaria como
arcangélico peaje.
Comprenderán ustedes que este inofensivo
comentario viene suscitado por un erróneo manejo de la gramática por parte de los
responsables de la rotulación viaria pues, como decíamos de chicos no es lo
mismo ver la calle de Claudio Coello que ver el “coello” de Claudio en la calle.
Así, diríamos también que no es lo mismo la “calle particular de San Gabriel” que
la “calle de San Gabriel (particular)”, uso que, por cierto, bien pudiera
actualizarse.
©Manuel Martínez Bargueño
Febrero 2012
Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de correo manuelblas222@gmail.com con la seguridad de ser prontamente atendido.
Difunde entre tus amistades este blog.
Gracias. Manuelblas

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada