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sábado, 8 de octubre de 2011

LAS COMENDADORAS DE SANTIAGO





Escribía hace muchos años, D. Elías Tormo que las Comendadoras de Santiago era “la obra mas bella de la arquitectura del siglo XVII en Madrid, con su alta cúpula, contrarrestada por cuatro medias cúpulas de menos diámetro en cruz griega, como tema central y con detalles de ornamentación del todo madrileños y prechurriguerescos...” . No reconocería hoy el ilustre historiador del arte, el estado actual del edificio tal como se encuentra inmerso en unas interminables obras de restauración que mantienen, y temo que por bastante tiempo, enfundado y, por tanto invisible, el exterior de la iglesia, incluida cúpula, fachada y torres, y “patas arriba”, el interior del templo donde se están realizando imprescindibles obras de consolidación estructural.

En cambio, sospecho que el autor de “Las Iglesias de Madrid” disfrutaría, como yo leo he hecho esta mañana, admirando las partes restauradas (o mas bien renacidas) como la Sacristía de los Caballeros o el patio de Moradillo que, junto con otras dependencias menores, se enseñan gratuitamente al público, dentro del programa “Abierto por Obras 2011-2012” de la Comunidad de Madrid1.

He aprovechado para realizar esta visita la oferta anunciada por la Dirección General del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid para visitar las partes restauradas y en obras de este edificio dentro de la “VIII Semana de la Arquitectura”, que se celebra en Madrid del 3 al 10 de octubre, organizada por el Ayuntamiento de Madrid, el COAM y la Fundación COAM con interesantes visitas a edificios e itinerarios y visitas guiadas, una excelente iniciativa que debiera ser mejor conocida y aprovechada por los ciudadanos.

Previamente al comentario de la visita que circunscribimos a la parte que nos ha sido mostrada, repasaremos cual ha sido la historia de este templo.

Historia

Cuentan las crónicas que en 1584, el comendador mayor de la Orden de Santiago y presidente del Consejo de Órdenes, don Iñigo de Zapata, junto con su mujer, doña Isabel de Avellaneda, dispusieron en testamento sus bienes terrenales en orden la fundación de un convento de monjas regido bajo las reglas y jurisdicciones de la precitada Orden.

Era normal en aquella época (siglos XVI y XVII) que los caballeros de las órdenes militares, promovieran este tipo de obras de caridad, dotando las muchachas pobres que quisieran profesar de religiosas y que carecían de los recursos económicos necesarios para hacerlo, siempre con la condición de ingresar en los cenobios femeninos que los caballeros mantenían.

La fundación no tuvo durante años mas consecuencia que la adquisición en el norte de Madrid, en lo que entonces eran las afueras, de una enorme superficie (los solares), que coinciden todavía exactamente con el perímetro actual del convento e iglesia, entre las Plaza de las Comendadoras y las calles de Amaniel, Montserrat , Acuerdo2 y Quiñones.


Hasta 1650, reinando Felipe IV no se inició la vida conventual en una iglesia provisional “con comendadora y freilas traídas de Valladolid” , pero la iglesia definitiva, no se comenzó sino en 1668, bajo la regencia de la reina viuda Mariana de Austria, luego de que se eligiera como trazas (proyecto) para su construcción las de los arquitectos Manuel y José del Olmo3.

Las obras duraron hasta 1693 y no fueron las últimas porque en 1745, ya con los Borbones, Fernando VI solicitó al Real Consejo de Ordenes Militares que aprobara el proyecto presentado por Francisco Moradillo para la construcción de la Sacristía de los Caballeros, completando así el proyecto original delos hermanos Olmo.

Una tercera intervención tiene lugar años mas tarde, en 1774, con la construcción del resto del convento, que hasta entonces era un conjunto de casas viejas comunicadas, esta vez bajo las órdenes del Francisco Sabatini, el arquitecto preferido por Carlos III, “quien logró conferir al conjunto monumental una unidad compositiva admirable, sobre todo teniendo en cuenta la potencia y singularidad de las actuaciones de los hermanos Olmo y de Francisco Moradillo, englobando en unas fachadas sobrias y escurialenses diferentes elementos arquitectónicos ya realizados4.

A lo largo del siglo XIX tuvieron lugar en el templo algunas intervenciones a cargo de los arquitectos Santiago Angulo ((1854)5, Narciso Pascual Colomer6 (construcción del coro de cantores sobre el ingreso) y Manuel Heredia (1872).

Durante la guerra civil el convento fue checa y aunque la ocupación causó destrozos, no hubo saqueo ni incendios. En la posguerra fue cárcel, según tengo entendido y en ella estuvo preso el poeta José Hierro (1922-2002).

En 1998, la Comunidad de Madrid inició las primeras obras de restauración. Estas primeras restauraciones estuvieron bajo la dirección de Adriana Bisquert Santiago y Juan López Jaén (1980), Amparo Berlinches Acín y Juan Risueño Neila (1999) y Enrique Nuere Matauco (1999-2000).

En 2000 se redactó un Plan Director por los arquitectos Emmnuella Gambini y Salvador Ballarín cuyas actuaciones mas sobresalientes son: restauración del coro (2001); escalera de Moradillo y deambulatorio (2002); dependencias anexas a la Sacristía de los Caballeros y capilla de las Niñas (2003); capilla de la Fuente, trasparente, tránsito, capilla de las Flores y locutorio (20059 y restauración del lienzo de Lucas Jordán “Santiago Apóstol en la batalla de Clavijo” (2008).

En la actualidad se está ejecutando la I Fase de las obras de restauración que consiste en la consolidación estructural y restauración de la iglesia, zaguán y torres, indispensables para acometer las fases posteriores de restauración (si es que hay financiación suficiente para ello). Estas obras de restauración están financiadas por La Comunidad de Madrid y el Ministerio de Fomento con cargo al 1% cultural y cuentan con la colaboración de la Fundación Caja Madrid. Su presupuesto es de 3.118.000.07 €.

Digamos para terminar este epígrafe que lel convento de las comendadoras de Santiago fue declarado en 1970 Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento.

Conocidos estos datos, estamos en condiciones de iniciar la

Visita

Esta se inicia a las 11 horas, siguiendo un recorrido previamente trazado y reflejado en el plano que te entregan a la entrada que se efectúa por la calle del Acuerdo. El grupo esta formado por unas doce personas

Mientras esperamos en la antesacristía, me entretengo mirando los cuadros cuyos títulos anoto: “La venerable doña Sancha Alfonso” (siglo XVII), “San Fernando en la torre de Sevilla” (siglo XVII) y una copia de gran tamaño del “Cristo” de Velázquez. Supongo que estos cuadros y algunos mas que se ven en las zonas restauradas proceden de la clausura del convento y que hasta ahora no han sido expuestos al público.



Hago un digresión para señalar que los conventos suelen guardar piezas interesantes ya aportadas por las monjas formando parte de sus dotes ya donadas por sus benefactores o patronos que normalmente no salen de las zonas de clausura7. La restauración de este monumento sería, pienso una buena oportunidad para ver expuestos algunos de ellos.

Nos recibe Beatriz Aguilera, que es historiadora y una excelente guía (aunque creo que no nos ha enseñado todo o que está en el plano). Advierte al grupo que mantenga apagados los móviles durante el recorrido y que está prohibido hacer fotografías, esto es para mi una contrariedad pero lo acato disciplinadamente.

Empezamos por la Sacristía de los Caballeros, una pieza suntuosa que no recordaba haber visitado antes. Tiene planta alargada, formada por una espacio central cuadrado, separado de los dos extremos, en curva por pares de columnas corintias. El arquitecto autor del proyecto fue Francisco Moradillo8, elegido por el rey Fernando VI a propuesta de las monjas. Las obras de construcción duraron de 1746 a 1753.


 
Lo verdaderamente curioso del caso es que esta estancia, ideada para un uso protocolario y ceremonial por parte de los caballeros santiaguistas, había llegado hasta nosotros, como se ve en las fotografiás anteriores a la restauración, con los paramentos interiores en blanco, salvo el escudo de la Orden y ahora, al hacer la restauración se han descubierto pinturas decorativas al fresco, ocultas bajo capas de cal, que han sido limpiadas y consolidadas. Aparecen así en los muros curiosos trampantojos o arquitecturas fingidas, como lla que imita una ventana, y se ha recobrado en todo el espacio la policromía original a base de la triada de colores verde azulado, amarillo siena y rojo carmín que representa la Orden de Santiago (verde, el laurel de las victorias; amarillo, las tierras conquistadas y rojo,la sangre derramada). Ello, unido a la iluminación, tanto directa, por uno de los lados solamente, el que da la calle del Acuerdo, como eléctrica, confiere a la renacida sacristía un nuevo aspecto, verdaderamente magnífico.

Son importante también algunos elementos que se integran en la sacristía como la serie de cuadros con escenas de la Vida de la Virgen, óleos sobre cobre, de tradición flamenca, que han sido oportunamente restaurados. Uno de estos, “La Asunción de la Virgen”, pudiera ser de Rubens o de su escuela9 .

Las esculturas de los reyes de la Casas de Austria (cinco) y Borbón (tres) que figuran en hornacinas en lo alto de los muros, están hechos en yeso, simulando bronce y, según Tormo, son de calidad mediana.

En la cabecera hay una escultura a caballo de Santiago Matamoros, obra moderna (1917), de F. Font (no de F. Font Fecit, como dice la cartela explicativa confundiendo el “fecit” (hizo), con el segundo apellido del artista10).

El suelo es nuevo, imitado del anterior, cuyas losas salvadas utilizables han sido empleadas para solar la antesacristía.

Al parecer, según nos cuenta Beatriz, hay intención de utilizar esta sacristía, antes reservada a usos ceremoniales de las Ordenes para usos mas profanos como exposiciones, presentación de libros etc. Amén , que quiere decir así sea.

Seguimos adelante, siguiendo nuestra ruta por una serie de estancias pequeñas, espacios imposibles por su irregularidad que el genio del arquitecto Moradillo resuelve mediante la decoración. Tránsito, Transparente y capilla de la Fuente, son los nombres de estos espacios, de los cuales no visitamos, no se por qué razón, los dos últimos que figuran en el plano de la visita. Es interesante esta variedad de espacios y su integración forzada en un conjunto de variadas épocas que no se adivina desde el exterior donde el edificio aparece como un todo uniforme.

El locutorio es un espacio de relación entre el convento y la sacristía, a través del enrejado del convento de las monjas. Las humedades de los muros se trataron de atajar con telas debajo de las cuales ha aparecido una pintura polícroma. La pared frontera al locutorio la llena provisionalmente un cuadro grande de la “Muerte de Santa Clara”, anónimo, del siglo XVII.

En el siguiente espacio, denominado sala didáctica, se han colocado paneles con fotografías que muestran el proceso de restauración en arquitectura, pintura y otras artes y que permiten comparar el antes y el después.

Uno ellos espacios recuperados es el patio de Moradillo, centralizador de varias dependencias conventuales, que había perdido casi toda su policromía. Una acertada rehabilitación ha permitido completar esta a partir de los antiguos modelos, recreando los trampantojos. Lastima que unos gamberros, por no llamarles otra cosa, se entretengan tirando botellas con ácidos corrosivos por encima de los muros que dañan la pintura mural.

Entrando de nuevo por la sala didáctica pasamos a la capilla de los hábitos (llamada de las flores en el plano) que guarda en una vitrina una talla en madera policromada de San Pascual Bailón y un par de lienzos del siglo XVII con la Virgen y San Agustín.



Me pierdo un poco y no se exactamente donde estoy. Creo que no hemos visto la capilla de las Niñas. Delante mio tengo una imponente estatua sedente de Santiago que debe ser al que se refiere Tormo como obra de Manuel Virues, escultor dieciochesco de mediano mérito y que antes estuvo en San Ginés. Esta colocada -la instalación es provisional, con todo lo que este término implica- sobre un pedestal que lleva una inscripción, que no me da tiempo a copiar, relativa a la memoria de José Cerrajería Cabanillas, Conde de la Cerrajería, muerto en 1937.

A partir de aquí, Beatriz cede el testigo a Jaime Alberdi, joven arquitecto que forma parte del equipo de Estudio de Diseño EG., SL, estudio de arquitectura especializado en la restauración y rehabilitación integral de edificios monumentales que en la actualidad esta llevando a cabo la dirección de las obras de consolidación de la iglesia a la que pasamos, provistos del obligado casco, circulando por una pasarela, situada a escasos centímetros del suelo.


La verdad es que los árboles no dejan ver el bosque o, lo que es lo mismo, la marcha de las obras entorpece la visión de la otrora luminosa iglesia levantada por los hermanos Olmo. Vagamente puedo adivinar mas que ver la singularidad y hermosura de su planta en forma de cruz griega, que se dice inspirada en modelos romanos, la esbeltez de su cúpula y linterna y su exuberante decoración en yeso típicamente barroca. En el ábside de lo que lo fuera altar mayor hay una enorme grieta causada, al parecer por un terremoto. Solo Dios y los mercados saben lo que costará recuperar este templo “en forma y colores” como nos indica el arquitecto.

Acabamos la visita, que ha merecido la pena, con la sensación de que tardaremos en volver a visitar el conjunto por completo rehabilitado. Es lástima, porque la recuperación del patrimonio amenazado, tendría que ser, con el mantenimiento de los servicios sociales, una prioridad de los gobiernos, frente a otros muchos gastos mas superfluos.

Aconsejo a los lectores que se den una vuelta por este “Abierto por obras”, con la seguridad de que, como a mí, les interesará y, a la vez, preocupará esta visita.



© Manuel Martínez Bargueño
Octubre, 2011

Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de correo manuelblas222@gmail.com con la seguridad de ser prontamente atendido.

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Gracias. Manuelblas

NOTAS
  
1 Visitas gratuitas comentadas previa inscripción todos los martes y miércoles no festivos de octubre de 2011 a marzo de 2012. en grupos de máximo 20 personas. Información en http://www.madrid.org/

2 Sobre el nombre de esta calle hay dos versiones que tienen que ver con el convento. Cuenta la primera de ellas que había en Santander una jovencita que, llevada de su devoción, cogió el niño que tenia en sus brazos una imagen de la Virgen para rendirle culto; pasó un día por allí un peregrino que le pidió limosna para continuar su viaje y luego que le socorrió, ella le manifestó los deseos que tenía de ser monja; el peregrino le contestó que en Madrid se estaba fundando un convento. Ni corta ni perezosa se dirigió la joven a la Corte trayendo con ella al Niño Jesús. Al llegar de noche y desorientada encaminó sus pasos a la imprenta de Quiñones, la mas antigua de Madrid, propiedad de María (o Elvira) Quiñones, a quien refirió el proyecto que le traía a Madrid ; esta le condujo al convento, en cuya portería vio un retrato de Santiago en traje de peregrino y al verle exclamó: “Este y no otro, es el que me ha hablado en mi casa, en las montañas de Santander; si, yo me acuerdo, este es el peregrino que yo he visto. La joven fue admitida al convento donde se veneró con mucha devoción y culto al Niño Montañés. Por las palabras Si, yo me acuerdo, quedó el nombre de la calle. Hay otra tradición que dice que cuando se fundó el Convento de las Comendadoras de Santiago hubo controversia acerca de traer las primeras religiosas del monasterio de Santa Fe.de Toledo; pero los dos presidentes del Consejo de Castilla y de Órdenes firmaron el acuerdo en la célebre imprenta de Quiñones con el prior de Uclés, determinando traerlas del convento de Santa Cruz de Valladolid. Como dicen los autores del libro “Las calles de Madrid”, “el lector puede escoger la tradición que mas le agrade,o quedarse sin ninguna.”


3  Los hermanos Manuel y José del Olmo constituyen las figuras esenciales de la arquitectura madrileña del siglo XVII., José del Omo (1638.1702), maestro mayor de las obras reales y aposentador de palacio, fue el autor del retablo barroco de la Sagrada Forma en la sacristía de El Escorial.

4 El entrecomillado procede del desplegable entregado a la entrada donde se resume la historia del edificio. De todas formas discrepo cordialmente del calificativo “escurialense” aplicado al estilo arquitectónico de las fachadas.

5 Es posible que se trate de Santiago Angulo Ortiz (1823-1900) quien fue, ademas de arquitecto, alcalde de Madrid y Ministro de Hacienda en tiempos de Amadeo de Saboya.

6 Narciso Pascual y Colomer (1808-1870), arquitecto y urbanista, considerado como uno de los últimos representantes escuela clasicista, fue uno de los arquitectos preferidos de Isabel II. Entre sus obras mas destacadas se encuentra el Palacio del Congreso de los Diputados (actual Cortes ), la ordenación urbana de la Plaza de Oriente, el palacio del Marqués de Salamanca en el Paseo de Recoletos y la restauración de la iglesia de los Jerónimos y xdel Observatorio Astronómico.

7 En 2007, promovida por la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico, se celebró en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la exposición “Clausuras”, comisariada por Áurea de la Morena, donde se exhibieron hasta 57 obras originales como pinturas, tallas polícromas y orfebrería litúrgica, algunas de gran mérito como el retrato de Sor Ana Dorotea de Austria, de Rubens, procedente del Monasterio de Las Descalzas, o el retrato de cinco religiosas concepcionistas franciscanas, atribuido a Carreño de Miranda.

8 Francisco de Moradillo (1720-1784) fue el último de los arquitectos barrocos madrileños. Se formó en las obras de construcción del Palacio de Madrid. Estuvo muy vinculado a Fernando VI. Además de la Sacristía de los Caballeros, hizo en Madrid la Puerta de Hiero y continuó y remató las obras de San Cayetano empezada por Churriguera y continuada por Ribera y de las Salesas Reales proyectada por Carlier.

9 Los otros cuadros de la serie son los siguientes:”El nacimiento de la Virgen” y “La Virgen Niña” de A.Gouubau; “La Adoración de los magos “ de McBiel Angel Junmaert y “La Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel” y "La presentación del niño en el Templo", ambos de G.V. Herp (se trata de Wilem Van Herp 1614-1677) pintor holandés muchas de cuyas obras fueron exportadas a España).

10  El autor de la escultura es el imaginero Francisco Font (1848-1912), catalán afincado en Madrid, seguidor del estilo barroco y con obras repartidas por varias ciudades españolas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para conocer mejor la historia y el patrimonio artístico de este monasterio recomiendo los trabajos de Jesús Ángel Sánchez Rivera, quien ha estudiado durante muchos años el lugar. Su tesis doctoral trata precisamente de ello y varios de sus estudios están disponibles on line.

Anónimo dijo...

Recomiendo el link:
http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=704450