En nuestra entrada anterior
dedicada a la calle de Don Pedro, dejamos pendiente la visita a uno de los
palacios mas ignorados de los madrileños, el llamado palacio
del Marqués de Villafranca, actual sede
de la Real Academia de Ingeniería (RAI), en la calle de Don Pedro nº 10. La
visita gratuita para grupos y curiosos sueltos puede realizarse los miércoles y
jueves de cada semana llamando previamente al teléfono 915282001.
Damos por conocida la historia
del palacio que contamos resumidamente en la entrada anterior y la ampliaremos solamente en
la medida que sea precisa conforme vayamos avanzando en la visita.
Esta comienza puntual a las diez
de la mañana, una vez trasponemos el imponente zaguán de entrada. El grupo de
profesores jubilados, al que me asocio, es recibido por nuestra amable
anfitriona, Ana Pérez Vicent, quien nos acompaña en la visita dándonos en todo
momento las explicaciones puntuales y precisas. Los lectores que deseen ampliar lo
que aquí comentamos, pueden consultar la página web de la RAI
donde, a grandes rasgos, se cuenta la historia del palacio y de su recuperación.
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| Duquesa viuda de Pino-hermoso |
La visita comienza por el patio
interior, donde podemos apreciar la galería metálica construida por el “notable
artista” Arturo Mélida
a finales del siglo XIX, cuando el palacio estaba habitado por los condes (ella
luego duquesa) de
Pino–hermoso. La
duquesa de Pino-hermoso, de nombre Enriqueta Maria Roca de Togores y Corradini
(1842- ¿?), I duquesa de Pino-hermoso, IV condesa de Pino-hermoso y VIII
condesa de Villaleal, estuvo casada con Pablo Perez-Seoane y Marín (1831-1901),
conde de Velle, miembro del partido conservador y senador vitalicio del Reino.
Según cuentan las crónicas de sociedad, estos aristócratas reunieron en el
palacio un buen número de obras de arte tanto heredadas de sus antepasados como
de artistas modernos. Fueron famosas las veladas literarias que se celebraban
en los salones del palacio, decorados por reputados artistas así como “los bailes suntuosos, algunos favorecidos
por la presencia de augustos personajes”.

En la visita veremos salas
modernas, funcionales, adecuadas para los usos académico y representativo de la
Institución y salas antiguas restauradas. Las primeras no merecerían mayor
atención sino fuera porque en una de
ellas, denominada Salón de Plenos, se encuentra una de las “joyas ocultas” de
la casa, nada menos que 17 metros (20 según la página de la RAI) de la muralla
cristiana (o muralla medieval) de Madrid (siglo XII). Esta realizada en
mampostería de sílex unida con argamasa de cal y arena y tiene 4,5 metros de
altura. Este trozo de muralla, de lo poco que se conserva pues la muralla fue
demolida en el siglo XVI, es de mayor
extensión que el que podemos ver en la calle de los Mancebos donde están las
traseras del palacio.

Otra grata sorpresa, a
continuación de la anterior, pasando ¡por un aseo de señoras! es un túnel o
galería de forma abovedada, construida en ladrillo, que nuestra amable acompañante
nos dice ser los restos de uno de los
viajes de agua (¿quizás del viaje de Amaniel o de Palacio?) que abastecían la
ciudad desde el siglo VII hasta la
creación del Canal de Isabel II, bien entrado el siglo XIX. Estos “viajes”
tomaban el agua de la sierra (o de acuíferos) y a través de una red extendida
por toda la Villa (en total tenían 124 kilómetros) surtían de agua a las
numerosas fuentes públicas de donde la recogían los aguadores que hacian la
distribución a las casas que no disponían de fuente o pozo propio. El servicio
era tan importante que estaban al cuidado de un Maestro Mayor de Fuentes que
era un cargo municipal nada despreciable (solía recaer en el Maestro Mayor de
Obras de la Villa). Las aguas se clasificaban, según he leído luego, en “aguas
finas” y “aguas gordas”. Las primeras eran las más aptas para el consumo humano
mientras que las segundas, igualmente potables, se empleaban mas para el riego
o limpieza. Nunca antes había visto un
viaje de agua y me llama la atención la amplitud y altura de esta canalización,
aunque el suelo se encuentre trasformado. No dejen de verlo, si pueden.
Subimos a la primera planta, dejando
a un lado las salas nuevas de trabajo de la Academia. Mientras avanzamos, por
el interior de la galería, hacia la parte restaurada del palacio, digamos que
la Academia de Ingeniería fue creada por Real Decreto 859/1994, de 29 de abril,
siéndole concedida el título de Real en fecha 14 de julio de 2003 y que en 2005,
Patrimonio del Estado le cedió la “porción pública” del palacio como sede, cuyo
último ocupante estatal fue la Agencia del Aceite de Oliva, a cambio de que se
ocupara del acondicionamiento del inmueble (que forma parte del Patrimonio
Histórico Español) muy maltrecho y de la restauración de sus instalaciones.
Las actuaciones han operado sobre
dieciocho estancias, algunas de la cuales visitamos a continuación. Estas salas
habían perdido parte del encanto que tenían en los siglos pasados, cuando lo
habitaban la duquesa de Pino–hermoso y
sus descendientes, los condes de Riudoms,
por cuyo título fue conocido el palacio en el siglo XX. Posteriormente, años 60
y 70 del pasado siglo, estas salas estuvieron ocupadas por el restaurante de
lujo “Puerta de Moros” sede de “conspiraciones políticas” durante los años de la
Transición, de celebración de cenáculos literarios y frecuentado, según es
fama, por figuras populares como Ava
Gardner o Jackie Kennedy.

La primera sala que visitamos es la llamada sala de Foros, antiguo
comedor decorado por Mélida en un estilo ecléctico, a base de madera y bronces.
Destacan, el techo de madera, los aparadores,
algunas piezas de sillería y la alfombra restaurada por la Real Fábrica y
desentona un cierto mobiliario moderno colocado para hacer la estancia mas
confortable.
El siguiente salón, muy
atractivo, es el antiguo salón de fiestas y reuniones (lo llaman salón de
baile) decorado en un cierto estilo pompeyano, donde se encuentra una magnifica
chimenea de mármol blanco, una mesita que parece ser de las mas antiguas del
palacio y una estatua de una diosa que tampoco se ha movido del sitio en muchos
años. Del techo, pintado en tonos azules, pende una buena lámpara de cristal de
Bohemia. El suelo está restaurado.
La tercera sala pudo ser la
biblioteca del palacio y hoy es el despacho del afortunado, por habitarla, secretario
general de la RAI. También se la llama sala renacentista, por los motivos de las
cerámicas de Arturo Mélida, todas ellas firmadas, en la chimenea, puertas y
techo decorados con platos de cerámica con personajes históricos.
La siguiente es el antiguo
gabinete donde destaca, ademas del techo, una imponente chimenea de caoba de estilo barroco y un
enorme cuadro, copia de Rubens de la regente de Francia, María de Médicis, la
que se ve acompañada de su hijo, Luis XIII, de nueve años, y de otro personaje (¿Enrique IV?). El
original se encuentra en el Museo del Louvre y formaría parte de la serie de 24
telas encargadas al pintor por la reina, para exaltar su acceso al poder, con
destino al palacio de Luxemburgo.
La última de las estancias que visitamos
es el actual despacho del presidente donde es de admirar la suntuosa chimenea
decorada con delicados motivos, el techo pintado por el coruñés Joaquin Vaamonde
(1871-1900) y la mesa de despacho del siglo XVIII.
Desde aquí, pasando por un
pequeño hall, descendemos por la soberbia escalera de honor, ornada con un magnifico tapiz flamenco, como
pieza mas destacada. Las ventanas conservan todavía los escudos nobiliarios de sus
ilustres antiguos propietarios.
Y sin mas salimos otra vez al zaguán
y marchamos cada cual a su mester, no sin agradecer a nuestra acompañante sus
atenciones y felicitar a la RAI por la obra de restauración realizada en este
palacio madrileño que ojalá sea, a partir de ahora, un poquito mas conocido y
admirado.
Una última sugerencia que por mi parte
quiero hacer a los responsables de la organización es la inversión del orden de
la visita, de forma que esta se inicie ascendiendo por la escalera de honor a
la planta noble para luego seguir el recorrido a la inversa del que hemos
llevado, y, en segundo lugar ampliar el número
de salas porque sospecho que hay alguna mas que no hemos visto en esta
interesante visita que recomiendo a todos los lectores de este blog.
© Manuel Martínez Bargueño
Mayo, 2012
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